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popitas - the end of the fucking world

The End of the F***ing World, la serie del momento.

Nos gusta que nos llevéis de un lado a otro, sobre todo si en el camino ocurren cosas divertidas. Por eso, las películas o series de viajes son ideales para nosotras, las Popitas. Así que no podíamos dejar pasar la ocasión de hablaros y recomendaros la serie del momento, una road movie con tintes de comedia negra. Por eso, hoy SALIMOS DEL MICROONDAS para hablaros de The End of the F***n World. Como siempre, sin spoilers.

Ésta es, probablemente, la serie del momento. Un pequeño producto que ha sorprendido a crítica y público y del que muy pocos habían oído hablar antes de su estreno. Una serie que que te mantiene durante las dos horas y pico que dura completa pegado a la silla queriendo saber más, y que ha encandilado a los responsables de Netflix, la productora junto a Channel 4, el canal que nos trajo Black Mirror.

Y es que, como todo producto de dicha plataforma, esta serie está pensada para ser consumida de un tirón. Además, es completamente imposible que no quieras continuar la historia cuando acaban los apenas 20 minutos que dura cada episodio. Tiempo justo para que no te canses y puedas seguir disfrutando de la acidez de esta historia.

Porque lo principal aquí es la historia y su pareja protagonista, dos adolescentes en ese momento en el que pasaran a ser mayores de edad y, por ello, responsables de sus acciones. El punto de partida es simple, dos chicos que se necesitan y que se encuentran, y cuyas necesidades individuales son diferentes. Y eso lo sabemos porque tan importante es lo que dicen como lo que piensan. Cada uno de los pensamientos de Alyssa y James suenan como si de una voz en off se tratara, ya que éstos son los narradores de la historia y, precisamente en estos momentos, es donde pasan las cosas más interesantes. Empezando por la presentación que de sí mismo hace James: “Me llamo James y estoy casi seguro que soy un psicópata”. James no siente nada, ha crecido con una idea en la cabeza: matar seres vivos con su cuchillo; desde las mascotas de los vecinos hasta animales del campo. Pero ahora tiene un objetivo en mente, matar a una persona. Y es ahí donde entra Alyssa.

Ella es una chica con problemas, poco sociable, con unos impulsos autodestructivos e incluso algunos problemas para controlar su ira. Vamos, la típica adolescente. Así que decide conocer y relacionarse con una persona incluso menos social que ella. Empieza entonces una extraña historia de amor y un viaje a través de una Inglaterra que nos recuerda (lo que probablemente esté hecho a propósito), a las zonas más rurales y residenciales de Estados Unidos. Una aventura en la que poco a poco vemos como los planes de ambos van cambiando y en el que tendremos todo tipo de delitos cometidos por estos dos adolescentes, una en busca de cariño, el otro en busca del momento más apropiado para rebanarle el cuello a la chica.

Entonces, te preguntaras… ¿Dónde está la comedia? Pues precisamente ahí. Y es que el guión basado e la novela gráfica del mismo nombre es lo que te hace permanecer durante cada episodio con una sonrisa y que te deja con ganas de más al acabar.
Una serie perfecta para ver este fin de semana con un buen paquete de Popitas.

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