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Análisis popitero de la séptima temporada de Juego de Tronos

Pues ya está, ya se ha acabado. Ha sido corto pero intenso y las Popitas llevábamos ya unas semanas comiéndonos las uñas (si las tuviéramos), con ganas de contaros nuestras impresiones sobre esta séptima temporada de Juego de Tronos. Por eso hoy SALIMOS DEL MICROONDAS para viajar una vez más hasta Poniente para analizar la última temporada así que, si aún no la has visto entera… SPOILER ALERT!

La cosa comenzaba fuerte: otra cena llena de Freys y… bueno, ya sabemos que las fiestas que organiza esta gente son mortales. Aunque en esta ocasión no nos dio tanta pena como en la boda roja. Probablemente el inicio de temporada con más subidón que hasta ahora y que nos hacía pensar a todos… LA MADRE QUE P***Ó A ARYA STARK. Pero claro, todo no iba a ser bueno. Tras un episodio en el que básicamente se colocaron las piezas sobre el tablero, la historia acababa con un famoso artista disfrazado de soldado cantándole a la pequeña de las Stark y dejándonos a todos con el bajonazo padre y ganas de gritarle ‘Dracarys’ al que se le ocurrió esta “genial” idea.

Continuaba la temporada y en esencia, nos dábamos cuenta de que quedaban menos de 12 episodios para acabarlo todo y que había que correr mucho para poder hacerlo y cerrar todas las tramas, así que Poniente inventó el “teletrasporte”. Si en otras temporadas nos habían mostrado las inclemencias de los viajes, en ésta todo era instantáneo. ¿Que había que ir a Rocadragon desde Invernalia? Pues nada, a la siguiente imagen ya estaban allí. Por cierto, hablando de todo un poco, sobre este encuentro… A ver, Jon es guapete y tal, pero es que a Daenerys se le ha notado el plumero desde que éste puso su regio pie en las playas de la isla.

Total, seguimos con la historia. Hemos visto también como a Cersei ya le da todo igual, y si la critican por el pequeño detalle del incesto, tiene a un tío de dos metros y medio para convencer amablemente a sus detractores. Mejor estarse calladito en Desembarco del Rey. Además la puñetera resulta ser toda una estratega que le hace un par de sietes al bando Targaryen… Pero claro, eso no podía durar mucho y en uno de los episodios más míticos -a la par que cortitos- de la serie, nuestra querida madre de dragones y sus tres dragones se pasa al reluciente ejercito Lannister por la piedra (dejando de paso a nuestro amigo Sam el camino despejado para heredar las posesiones de los Turly), dando un nuevo enfoque a la palabra BARBACOA.

Mientras tanto Sam, que está estudiando para ser maestre y que parece que lo del voto de castidad no va demasiado con él, descubre casi por casualidad que Jon Nieve no es hijo bastardo de Sean Bean. Es más, no lo descubre él e ignora de tal manera la noticia que nos quedamos a cuadros cuando, más adelante, la recuerda con perfecta nitidez. Guionistas… ¡que se os ve el plumero! Aprovechamos esto para hablaros de Bran, que viene muy bien que lo vea todo del pasado y del presente, porque cuando hay que ir más deprisa, Bran tiene una visión y… solucionado. Y si no, que se lo cuenten a Meñique.

A todo esto, Jon se va al norte a capturar un caminante blanco para enseñárselo a Cersei y que todos sean amiguetes para matar a estos zombies sin GPS (seis años llevaban andando, buscando un muro gigante que se ve desde el espacio). Pero volvamos a lo de ir al Norte… Diez tíos se van para allá, donde hay un ejército de cientos de miles de zombis para capturar a uno. Si eso no es la peor idea del mundo, que venga alguien a decirnos otra peor. Total, que la cosa acaba como tenía que acabar y… ¡tachán!, con otro teletrasporte Daenerys los salva con sus dragoncetes, pero se les muere uno, que termina convertido en Dragón de hielo… y esto va el Bran y no lo ve. De verdad Bran, tener visiones para esto.

Y llegamos al final de la temporada con una reunión de todos los protagonistas: Tyrion y su hermana hablando de la familia y Jaime jurando luchar junto a Daenerys y Jon (que ahora resulta que es sobrino de la madre de dragones, con la que parece que van a tener incestuosos dragoncitos) para salvar los siete reinos. Y hasta aquí llega la séptima temporada con los caminantes blancos por fin llegando al muro y pasando al otro lado, dejándonos claro que SE VA A LIAR PARDA.

Pero tendremos que esperar dos largos añitos para verlo… Meh. :’(

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