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Qué gran serie ha sido La Casa De Papel

Hace ya un par de semanas terminó una de las series realizadas en España más divertidas que hemos podido ver en algún tiempo. Una propuesta arriesgada, completamente diferente a todo lo que habíamos visto, con un proyecto realizado de principio a fin, dos temporadas y punto, y una historia que te dan ganas de ver semana tras semana. Hoy Salimos del Microondas para hablaros de La Casa De Papel.

De vez en cuando se estrena en nuestra pequeña pantalla una serie que consigue que te pegues a la televisión. La casa de Papel que ha emitido Antena 3 durante las dos últimas temporadas ha sido una de ellas y sus componentes eran bien simples: una buena historia, un buen guión y unos buenos personajes que nos dejaban con ganas de más cada semana. A ello le sumamos escenas de acción y emoción, algo a lo que la ficción nacional no nos tiene muy acostumbrados.

Y es que las historias de robos perfectos nos encantan, quizás porque al ser perfectos son completamente irreales, lo que nos hace ponernos del lado de los “malos” -en este caso, los ladrones- y detestar los avances en la investigación de la policía. Esto es lo que hemos tenido en La Casa de Papel: el plan perfecto para robar mil millones de euros atracando directamente la casa de la moneda española. Curiosamente, antes de cada episodio nos aclaraban que cualquier parecido con la realidad era pura coincidencia y es que parte del disfrute de este producto es justo ese, saber que es irreal.

Para montar un atraco perfecto hacen falta un par de cosas: un plan y buenos profesionales. De lo primero se encargaba el genio del atraco, un plan puesto en marcha tras años de estudios del terreno, la situación de la policía, etc. Ahí la clave es el Profesor (todo el equipo tenía nombres en clave para no dar hilos de los cuales tirar a la policía en caso que fueran atrapados), cuyo papel es interpretado por Álvaro Morte, un casi desconocido actor que nos ha sorprendido a todos en su rol de frio, calculador y, además, perfecto vecino.

El resto del equipo lo forman: Río (el informático), un chaval veinteañero y, en esencia, un genio de todo lo que tiene que ver con las nuevas tecnologías. Tokio, la atracadora profesional, que lleva toda su vida huyendo de la policía, y con un pequeño problema de autocontrol. Moscú, ex minero y butronero profesional, lleva toda la vida entrando y saliendo de la cárcel, y éste debe ser su último atraco antes del retiro. Berlín, frío, calculador, probablemente con algunos asesinatos en su espalda, atracador profesional y, todo hay que decirlo, un pelín psicópata. Denver, un macarrita de barrio, hijo de Moscú, que es más bueno que el pan. Nairobi, la falsificadora, visceral y apasionada de la perfección y de su trabajo. Por último, la fuerza bruta la ponen Helsinki y Oslo, dos ex militares serbios, curtidos en mil batallas y de gatillo fácil.

¿Y cómo es posible que esta panda de pendencieros nos caiga bien? Pues ni idea, pero os aseguramos que en el último episodio estás deseando que consigan escapar de la infatigable Raquel Murilla, la inspectora que durante todo el caso trata de atrapar a este equipo que, por alguna razón, siempre va por delante de la policía.

La Casa de Papel es mucho más que un juego del gato y el ratón, es diversión, emoción, acción y, todo ello, en un producto que sabes que va a acabar pronto, lo que lo hace aun más adictivo. Si hay que ponerle un pero, es el de siempre: como toda (buena) serie española, la duración por episodio es excesiva aunque en ocasiones, las cosas como son, se hace muy corta. Una opción perfecta para hacerte un maratón de fin de semana, acompañad@ de unas Popitas, claro.

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