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Glow: Pelos cardados, hombreras y lucha libre femenina

Los ochenta siguen de moda, eso no lo puede negar nadie. El verano pasado tuvimos un momento nostálgico con la serie Strangers Things, una recopilación de las cosas que más nos gustaba del cine de aquella época y que nos golpeaó directamente en nuestro corazoncito ochentero lleno de Goonies, Gremlins, tiburones, ETs y demás iconografía cinematográfica. La de Popitas que se han comido viendo esas películas… pero aún quedaba algo de los ochenta por rescatar, algo de lo que la gente nunca habla. La caspa ochentera cuyo máximo esplendor eran los calentadores, el pelo cardado, las permanentes, los pantalones de brillo y plástico y las hombreras. Un poco como la serie “fama”. Todo este cutrerío es lo que nos trae otra serie: hoy SALIMOS DEL MICROONDAS para hablaros de GLOW.

La nueva serie de Netflix nos lleva a 1985. Y es que, por lo visto, lo retro sigue de moda. Pero además han decidido contarnos una historia diferente, realista: olvidaros de conspiraciones como las que vemos en The Americans, o de los monstruos y agencias gubernamentales de Strangers Things o Super 8. No, aquí la historia nos lleva a Los Angeles y al incipiente mundillo de la lucha libre femenina. En aquella época el Wrestling (o, como lo conocemos aquí, Pressing Catch), se estaba convirtiendo en el espectáculo de masas definitivo gracias a la televisión. Figuras como Hulk Hogan empezaban a destacar en una America más necesitada que nunca de héroes, y en aquella época los superhéroes pues no funcionaban bien. Por eso los niños empezaron a fijarse en estos seres extraños de carne y hueso que, con sus divertidos trajes, actuaciones y peleas, semana tras semana llenaban las horas de entretenimiento televisivo de los jóvenes… y de los no tan jóvenes.

Es justo en ese momento donde empieza la historia de GLOW, cuando un avispado productor (en realidad un niño de mamá que se está gastando la fortuna familiar en juergas) decide aportar su granito de arena al mundo de la lucha. ¿Y cómo lo hace? Pues sencillo: que los luchadores sean mujeres. Aquí es donde entra Sam Sylvia, un fracasado director de terror de serie B interpretado por Marc Maron, que será el encargado de reclutar a un grupo de mujeres de lo más heterodoxas para montar un programa de televisión que arrase y les haga a todos millonarios.

Las luchadoras estarán encabezadas por una genial Alison Brie, protagonista principal de la historia. Una actriz, también fracasada, que en un último intento de ser conocida en el mundillo acepta unirse a este grupo. Y aquí viene el principal punto positivo de la serie: su genial casting, con todo tipo de personajes. Una especie de Orange Is The New Black pero en lugar de en una cárcel, en un gimnasio y un motel.

Durante los diez episodios de media hora que componen la primera temporada acompañamos a estas mujeres en su viaje desde ninguna parte hasta convertirse en unas supuestas supervillanas y superheroinas que luchan en televisión. Con nombres tan demenciales como Zoya la Destructora o tan esteriotipados como Machu Picchu y Galleta de la Fortuna para las luchadoras latina y oriental respectivamente, y unas coreografías que dan vergüencita ajena pero que te impiden dejar de sonreír en todo momento. Y es que, a pesar de sus momentos dramáticos, en esencia Glow es una comedia que no te puedes perder y que, aquí en España, ha venido acompañada de una genial campaña de promoción que ha incluido un combate entre Marta Sánchez y Vicky Larraz…

¿Cómo, que no lo habéis visto? Pues ahí va:

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