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Popitas - Saliendo del microondas - Jungle Speed

Jungle Speed. Cuidado, ¡crea adicción!

En SALIENDO DEL MICROONDAS no sólo nos entregamos en cuerpo y alma al mundo de las series, el cine o la música. De vez en cuando también nos da por sentarnos a la mesa con los amiguetes y echarnos unas partiditas. Y es que con nuestra bolsa de POPITAS también se puede disfrutar de un buen juego de mesa, especialmente si las instrucciones son fáciles, que algunos juegos de mesas traen verdaderas biblias de normas que nos hacen olvidarnos del juego antes de disfrutarlo. Por eso hoy sale del microondas un juegazo de cartas de esos que hacen época, sencillo pero tremendamente divertido: JUNGLE SPEED.

Jungle Speed tiene su base en una norma muy clara: todos los que estén jugando, siempre con una única mano (primera novedad), tienen que estar atentos a sus cartas y a las de los demás. Una vez haya dos o más cartas iguales en lo alto de la mesa se producirá un duelo por el TÓTEM que se sitúa en el centro de la mesa. Sólo una persona puede agarrar el tótem y, tras varios duelos, se coronará emperador de la selva aquél que se quede sin cartas. En ese momento, todos los jugadores (sin excepción) tendrán que llenar de alabanzas y reverencias al nuevo rey de la jungla. No lo decimos nosotros, son las propias instrucciones. ¿Qué os parece?

Cada vez que se produce un duelo entre jugadores, algunos de ellos se desharán de sus cartas y otros verán aumentado su mazo hasta límites insospechados, creando momentos de auténtico, desesperante y a la par carcajeante dramatismo, en especial cuando uno se da cuenta de su negada agilidad visual y escasa rapidez de manos.

¿Y por qué el nombre de Jungle Speed? La razón es bastante clara: cuando llevéis una media hora jugando, os daréis cuenta de hallaros en medio de una vorágine en la que todos y cada uno de los jugadores emite su particular sonido selvático cada vez que gana un duelo o se equivoca en la percepción de igualdad de una o varias cartas. Cada vez que engancha el tótem a la vez que otro jugador – haciendo de los arañazos algo cotidiano -, o se le escapa de la mano sin poder hacer nada. Un rato lleno de gruñidos, alaridos de desesperación y algún que otro mugido de alegría.

No penséis que la sencilla mecánica de Jungle Speed pueda devenir en algún momento en aburrimiento, puesto que habrá cartas que de repente y sin venir a cuento cambiarán las normas. O mogollón de naipes que se parecen entre sí pero que… ¡cuidado!, no son iguales (otro ejemplo de la “mala leche” con la que está planificado el juego). Además, una buena cantidad de apropiados giros de guión harán que, de la noche a la mañana, cualquier sonriente pre-ganador se convierta en el más absoluto y desesperado post-perdedor.

Jungle Speed se disfruta a tope, sobre todo en compañía de cuatro jugadores o más (esto implica más sangre y arañazos por metro cuadrado), pero el propio juego contiene excepciones y normas especiales para que cualquier pareja o trío (no penséis guarradas) pueda disfrutarlo de lo lindo.

El precio del juego básico de Jungle Speed es sumamente ridículo para la cantidad de horas de diversión que ofrece: poco más de 10€ dependiendo de la tienda en que lo pilles. Cada caja incluye una baraja de cartas, además del amado-odiado Tótem. Pero si lo vuestro se convierte en vicio galopante, sabed que ya circulan por el mercado frikoso varias expansiones que os pueden servir para ampliar el número de jugadores a destripar o incrementar la cantidad de situaciones locas con las que toparos en este original sub-mundillo.

En definitiva, un juego diseñado tanto para familias con niños (es fácil de aprender y las cartas especiales se pueden apartar sin que se vea afectada la mecánica básica del juego), como para jugadores expertos que permanecerán enganchados durante horas y horas (“¡Leñe, que son las cinco de la mañana!”). En casa, en el campo o en la piscina, en pareja o con un buen puñado de jugadores. No querrás salir de la JUNGLA. Puede parecer que hayas ingerido alcohol o sustancias psicotrópicas a mansalva, ya sea por tu desatada y absurda manera de comportarte o por causa de los extraños ruidos que salgan de tu boca, pero recuerda… es solo JUNGLE SPEED y un montonazo de POPITAS lo que, entre partida y partida, provoca dichas consecuencias.

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