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Popitas - El hobbit - Soñando con la Tierra Media

Y tras El Hobbit, ¿Qué? Seguimos soñando con la Tierra Media

Parece que fue ayer cuando estrenaron El Señor de los Anillos: La Comunidad del anillo, dando pie a una mágica saga que Peter Jackson cerrará, igual que la inició, estas próximas navidades, con el estreno de la última entrega de El Hobbit: La Batalla de los 5 ejércitos. ¿Y ahora qué? Muchos soñaremos con volver lo antes posible a la Tierra Media. El universo de Tolkien es lo bastante grande y hay personajes de sobra para que podamos pensar en dicha posibilidad, pero aún así, ahora mismo no hay nada confirmado. Por ello hoy en SALIENDO DEL MICROONDAS, soñamos con orcos, elfos y hobbits de la Tierra Media.

Aunque tal vez la trilogía de El Hobbit no haya llegado al nivel de épica de la anterior saga de El Señor de los Anillos – muchos opinamos que se ha pasado al adaptar la novela en tres películas -, si nos ha servido estos años como sustitutivo de aquellas primeras películas que convirtieron a héroes a personajes ahora tan familiares como Gandalf, Frodo, Aragorn, Gimli y un largo etcétera. Con la Batalla de los cinco ejércitos se cierra un circulo, el circulo del anillo único, y nos deja huérfanos de nuevas aventuras.

El cine actual prescinde en demasía de la épica y heroicidad de este tipo de películas, donde aventura, magia y acción se mezclan a la perfección para traernos una obra que parece surgir sólo de vez en cuando, a cuentagotas. Todos recordamos como si hubiera sido ayer la batalla del abismo de Helm, la lucha de Gandalf contra el Balrog o la escena final de un Frodo, confundido por el poder del anillo, en el monte del destino. El Señor de los Anillos y El Hobbit guardan cierta similitud – que no se nos enfade nadie – con las dos trilogías de Star Wars. Ambas recrean un universo con una riqueza tal que, a pesar de resultados irregulares en algunos momentos, siempre quedarán en la memoria del espectador. Uno en una galaxia muy lejana y otro en un campo de batalla lleno de orcos, trasgos, uruk hais o trolls.

Además, esta dos sagas adaptadas de la obra de Tolkien nos dejan un personaje que será difícilmente olvidado: Gollum. Seguramente, en un futuro no muy lejano, nos costará recordar el nombre de alguno de los héroes, pero nunca olvidaréis el nombre de este ser detestable, miserable y peligroso adorador del anillo único, pero que ha cautivado nuestro corazón con escenas como la conversación consigo mismo mientras los hobbits dormían, o el concurso de acertijos con Bilbo Bolson en la primera entrega de El Hobbit. Gollum, para bien o para mal, se ha convertido en un personaje que por sí solo sabe cautivarnos y llenar la pantalla con sus… ¡Mi tesoro!.

Por último, y seguramente nos dejamos muchas cosas en el tintero, todos recordaremos los escenarios que, bien a pie o a caballo o incluso volando a lomos de un Nazgul, hemos podido revivir en cada una de las entregas. Nueva Zelanda ha sido la tierra sagrada elegida para ser bendecida como la Tierra Media y sus habitantes orgullosos de ellos han sabido sacarle tajada.

Pedimos fervientemente a Peter Jackson que se olvide de otros proyectos y nos devuelva a minas Tirith o a la oscuras tierras de Mordor, pero necesitamos volver en un plazo breve de tiempo. Nos hacermos viejos esperando y por supuesto no queremos que se borre el recuerdo de la Tierra Media.

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