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Ya hemos visto Ready Player One y…

Hace unos días que se estrenó una de las películas mas esperadas del año. Y eso que estamos hablando de uno de los años con más estrenos importantes, pero claro, la adaptación de una de las novelas más geeks de los últimos tiempos de la mano de uno de los mejores directores de la historia, Steven Spielberg, se convertía en una cita ineludible para las Popitas. Por eso, hoy salimos del microondas para hablaros de: Ready Player One, como siempre, sin spoilers.

Una vez más las Popitas nos hemos ido al cine y es que la ocasión bien lo merecía. Hace unos meses, cuando se estrenó el trailer de Ready Player One ya os contamos algunas de las referencias a la cultura pop que íbamos a ver en la cinta… pero no todas. Una película hecha por y para la nostalgia de una generación, los que fueron niños en los ochenta y noventa y para todos los frikis del mundo, con una cantidad de huevos de pascua, homenajes e incluso anuncios disimulados (seguimos sin saber qué pinta aquí Tracer o Halo) que hace que te desesperes buscando todas y cada una de las referencias, tanto de personajes como de objetos e incluso músicas.

Estamos en un futuro no muy lejano, donde la superpoblación y la pobreza de la mayoría frente a una riqueza extrema de la minoría dirigente es paliada básicamente con Pan y Circo. Allí, la mayoría de la gente pasa su tiempo libre en Oasis, un entorno virtual en el que puedes ser lo que quieras y puedes hacer todo lo que deseas. Este juego fue creado por un informático amante de los videojuegos llamado James Halliday, interpretado por Mark Rylance y su mejor amigo Ogden Morrow, al que da vida Simon Pegg. Este entorno virtual se ha convertido con los años en la mayor fuente de ingresos del planeta y el principal negocio que mueve el mundo. Dentro de Oasis se realizan transacciones comerciales, competiciones deportivas, y todo lo que puedas imaginar y, para pagarlas, solo hace falta tener monedas virtuales que ganas con la experiencia en el juego (nos imaginamos que también habrá micropagos, la lacra de los videojuegos actuales). Un buen día, tras la muerte de Rylance, un avatar aparece en todos los monitores anunciando que toda la herencia del creador será para aquel que descifre unos enigmas y supere una pruebas encontrando tres huevos de pascua.

La historia de la película nos traslada tres años más tarde, cuando miles de personas, corporaciones y clanes, intentan superar la primera prueba. Nuestro protagonista, Percival, es simplemente uno más de ellos. Y aquí comienza una aventura de más de dos horas que no se hacen nada largas y que tiene la estructura de un videojuego clásico: paseo por los mapas, solución de acertijos y pasar la prueba de habilidad para conseguir el premio que te permite acceder a la siguiente fase. Todo ello, adornado por miles de referencias a la cultura pop, pero con algunos productos que destacan sobre otros. Y sí, Steven ha barrido para casa, ya que las referencias a Regreso al Futuro nos invaden allá por donde vamos, hasta la música, que también compone Silvestri, tiene esa cosilla como de algo que nos suena pero que, sin embargo, es nuevo.

Un deleite para las almas más frikis y, además, un producto muy asequible y disfrutable por los más pequeños. No esperéis personajes grises, aquí los buenos son buenos y los malos muy malos, y… ¿sabéis una cosa? De vez en cuando no está de más un producto simple y entretenido, como este Ready Player One.

En conclusión, esta es una película no engaña a nadie, da justo lo que te ofrecen, dos horas de diversión impecablemente realizadas, la dosis justa de nostalgia y un pelín de distopia. Vaya, la película perfecta para ver con unas Popitas.

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