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Ya hemos visto IT y…

Ay, los payasos… esos seres que deberían ser graciosos pero que, en ocasiones, son tu peor pesadilla. ¿Qué por qué os contamos esto? Pues muy fácil, las Popitas hemos salido del cine hace un rato y aun estamos temblando cual flan de huevo. Y es que HOY SALIMOS DEL MICROONDAS para hablaros de IT, la nueva película inspirada en la obra de Stephen King.

Hace unos años se conocía la noticia de que por fin iban a adaptar a cine una de las mejores y más queridas novelas del genio del terror, It. Vale que en los noventa ya habíamos tenido una adaptación televisiva que llegó a los videoclubs españoles como una sola película de más de cuatro horas (aunque en realidad se trataba de una miniserie que tuvo gran éxito en su estreno americano). En ella, Tim Curry daba vida al payaso Pennywise y, las cosas como son, durante muchos años recordamos aquel personaje con verdadero susto. Pero dentro del cariño que le teníamos a la cinta, la falta de presupuesto y la factura de telefilm estaba muy presente, y esta obra se merecía mucho más. Y ahí es cuando llegó el director de la también terrorífica Mama y nos trajo esta nueva adaptación de la novela que, en solo dos días, duplicó en taquilla lo que costó hacerla y va camino de convertirse en la producción para mayores de 18 con mejor estreno de la historia. Y es que por lo que se ve, todo el mundo está flotando en los cines…

Estamos ante una cinta de terror con su buena dosis de sustos, sus efectos especiales resultones, que no ha llegado a los 35 millones de dólares, así que no esperéis un gran dispendio en efectos. Pero nos ha vuelto a traer eso que nos gusta tanto, la nostalgia hacia los ochenta. Y es que la primera decisión que se tomó fue variar la época de la historia original llevándolo precisamente a esa década, en un verano donde la película de Batman (la de Tim Burton) acababa de estrenarse en Derry, pequeño pueblo de Maine donde transcurre la acción. Un pueblo aparentemente tranquilo pero con una pequeña particularidad, los niños y adultos desaparecen sin dejar rastro. Y el culpable de dichas desapariciones es un ser con apariencia de payaso que, las cosas como son, asusta un poquito bastante.

Aquí que un grupo de niños -un pelín perdedores- deciden unir sus fuerzas para averiguar qué se ha llevado al hermano de uno de ellos. Este es el punto de partida de una película que destila aventuras, terror, sangre y chicos en bicicleta por unas calles sorprendentemente vacías de coches. El grupo de chicos, aunque casi todos con experiencia tanto en cine como en televisión, están bastante bien. Y es que era muy importante que hubiera buena química entre ellos, ya que de ello dependía que la cinta funcionara o no. Esto la convierte en una especie de Goonies mezclada con las demenciales ideas de Stephen King, que en algunos momentos se parece bastante a Stranger Things. Hasta uno de los niños también sale en la serie de Netflix.

Además, estamos ante una muy divertida película, que te mantiene pegado a la butaca y consigue el efecto deseado, pasar miedo e inquietud, lo que la convierte en una de las mejores adaptaciones cinematográficas de King.

Ahora solo nos queda esperar como mínimo hasta 2019 para poder ver el capítulo dos de esta historia, ya que el libro de King supera las mil páginas de largo y condensarlo en una película iba a ser imposible. Y eso que ésta, corta lo que se dice corta, tampoco es.

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